Muchos ya sabíamos que la destreza y experiencia de Angel Rivas en el sexo no tenía parangón. Con lo que no contábamos era que el vicio de la rusa la llevase a pagar por follar. Sí, nuestro ángel favorito es insaciable y el dinero le quema en los bolsillos mientras llamada tras llamada va acumulando víctimas que gustosamente se entregan a su desenfreno. La rusa está fuera de control. Es una ninfómana en serie.

Ninfómana en serie
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